Le gusta tomar café con ella, en la cafetería de siempre. Ver como limpia la cucharilla, que después apoya sobre el inútil platito que ponen para el café. Quizás charlen, a la vez que leen los artículos de interés. Aunque tengan gustos opuestos y se peleen para poder pasar la hoja, uno siempre cede ante el otro. Hoy, es otro día más.
-De veras, estoy tan cabreada que no te puedes imaginar cómo. Si me convirtiera en algo, sería la lava que cae de un gran volcán. Yo que tú me andaría con cuidado, así que no me tientes.
-Si lo dices así, mejor me callaré. Aunque sería la única vez que de verdad, te vería ardiente. Una enorme carcajada salió de sus asustados labios, siempre ha sido el clásico hombre. Es decir, habla poco pero dejando todo claro.
En efecto, humor para él, furor para ella. No sabe qué decir o contestar. Está muy avergonzada, pero es verdad. Él, tras ver la cara que ella tiene, decide que debe pedirle perdón. Quizás no haya sido el mejor comentario referente a ella.
Aunque pensándolo bien, ella es como un volcán. Su temperamento suele estar dormido durante bastante tiempo, lo malo es estar a su lado cuando este despierta. Puede quemar o dejarte de piedra (por eso de la erupción del volcán Vesubio en Pompeya, tú ya me entiendes).
Joder Lidia es muy bueno ^^ eso eso me has dejado de piedra...
ResponderEliminarNo es para tanto. :) De piedra? No creo.
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